La sala de espera del hospital Abel Gilbert Pontón es ahora considerada un área de hidratación por la subdirectora del centro, Nelly Avilés, quien afirma que esta es solo una de las medidas que se han tomado para asumir el aumento de pacientes en la institución.
La otra, en esa misma área, fue colocar catorce camillas en la sala de reanimación, duplicando la capacidad para la que fue instalada. Pero estas clases de decisiones no se han tomado solo en este centro.
En el hospital de niños Francisco de Ycaza Bustamante, el martes pasado el auditorio de la institución se convirtió en otro cuarto de hospitalización con la instalación de diez camillas para evitar la saturación de los pasillos del área de emergencia.
En esos corredores, hace más de dos semanas, las camillas servían para dar atención hasta a tres menores.
Las opciones para atender la creciente demanda de pacientes dentro de estos centros no son muchas. Para Patricia Parrales, directora del hospital Francisco de Ycaza Bustamante, la principal es la desocupación del quinto piso del hospital, para instalar 70 camas, pero incluso cuando esto suceda tendría un déficit de personal para atender este nuevo espacio.
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sábado, 13 de marzo de 2010
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